sábado, 22 de noviembre de 2008

Resumen extraído del libro “Desarrollo de la capacidad creadora”; capítulo 8: Período de la decisión. Segunda parte. Autor: Viktor Lowenfeld. Buenos Aires. Editorial: Kapeluzz.


LA CRISIS DE LA ADOLESCENCIA
EN LA ACTIVIDAD CREADORA


Crisis significa el muy difícil pasaje de una etapa a otra. Se da tanto en lo físico, como lo emocional y mental.
En la adolescencia esta crisis se refiere al paso de un estado de desarrollo a otro, de la infancia a la madurez. Es por tanto un importante período de decisión en el desenvolvimiento del sur humano.
Para nosotros la cuestión es: ¿Cómo puede la educación artística contribuir a facilitar la solución de esta crisis? Para ello es necesario investigar los cambios psicológicos directamente vinculados a los cambios producidos en el concepto que gobierna los trabajos de creación.


Cambios psicológicos de los conceptos creativos

Se realizó un estudio para conocer las representaciones correspondientes a los períodos de la pre y la postadolescencia. Se eligió como tema el representar plásticamente el juego de “Jugando a la mancha en el patio de la escuela”. Se propuso la tarea a alumnos de los tres primeros grados de la escuela elemental, a niños de escuelas secundarias y a estudiantes universitarios, formando cada grupo unos 300 individuos.
Dos hechos son interesantes en los resultados:
Diferentes maneras de expresar la experiencia de “tocar” al que se persigue y de “ser tocado” por el perseguidor.
Forma de representar el patio de la escuela.

Al mirar los dibujos infantiles se destNegritaacan los siguientes rasgos:
1- No se observan intentos de representaciones realistas ni al tratarse de las figuras humanas, ni al encarar el patio de la escuela.
2- Cuanto menor es la edad menores son los intento s de representar el medio.
Los “brazos” y las “piernas” están expresados en forma distinta según se trate del que caza o del cazador.
En el dibujo de un niño de seis años y medio se puede notar que los brazos de cazado son totalmente omitidos, mientras que los de cazador son exagerados. “La mano que toca” se representa como un símbolo exagerado. También hay diferencia de longitud en las piernas de ambas figuras, presentándose piernas más cortas para el tocado y más largas para el perseguidor.
El patio de la escuela está indicado nada más que por la línea de base, lo que muestra que la única experiencia espacial que el niño posee es la de formar parte del medio.
La expresión creadora infantil está principalmente relacionada con experiencias subjetivas tales como sensaciones musculares e impresiones táctiles. La percepción espacial infantil deriva de sus experiencias corporales y no de las visuales. Las proporciones utilizadas por el niño son proporciones de valor y no consecuencia de evaluaciones estéticas. El mundo imaginativo infantil está ligado principalmente con el yo, con los sentimientos subjetivos y con las relaciones subjetivas con lo que lo rodea.

Veamos el caso de una niña de nueve años:
En su dibujo mostró visiblemente una mayor relación con la “realidad”. De su trabajo se puede deducir que aparece una tendencia definida a remplazar los simples símbolos –como ser la forma “oval” para representar el “cuerpo”- por representaciones que están más cerca de la realidad. Esta forma de encarar una representación realista se debe a una mayor conciencia del yo, pero no es la consecuencia de un concepto visual. En las representaciones todavía existe un fuerte predominio de las actitudes subjetivas.
Es interesante además notar que el porcentaje de niños que no han querido dibujar el tema ha aumentado ligeramente respecto del grupo de edades menores, lo que indica disminución de confianza en la propia capacidad para expresarse. La falta temporaria de correlaciones espaciales es consecuencia de una actitud más egocéntrica, que es típica de este nivel de edad, “la edad de la pandilla”.

Los dibujos de los postadolescentes universitarios:
Demuestran mayor intento por expresar la forma más realista que les fue posible.

Con todo lo dicho se puede llegar a la siguiente conclusión:
Cuanto más se acerca el niño a la adolescencia, tanto más pierde las fuertes relaciones subjetivas que lo ligaban al mundo de los símbolos. La mayor conciencia que adquiere de su propio cuerpo introduce un elemento de mayor conocimiento estético de su yo. En algunos casos esto lleva a una expresión más detallada y determinada del cuerpo, mientras que en otros estimula fuertemente la observación visual. Un conocimiento crítico consciente domina ahora los trabajos de creación del individuo postadolescente.
Existe una etapa intermedia en la que el niño casi ha perdido su modo infantil de expresarse simbólicamente, aunque no ha logrado aún cimentar la confianza en su tratamiento consciente de los temas. Pero el intenso deseo de establecer este tratamiento le hace perder temporalmente la actitud subjetiva respecto de sus propias creaciones. Junto con esta pérdida sufre fuerte sacudida su confianza en el mundo de su imaginación. Sus dibujos muestran este sentimiento de inseguridad.
Una de las tareas más importantes de la educación artística durante este vital período, es la de introducir los medios y métodos de estímulo que pueden impedir que el niño pierda su propia confianza.
Entonces será necesario realizar un análisis de los medios para lograr este fin:

El desenvolvimiento de los dos tipos creadores
Existen dos tipos de expresiones artísticas, estos se pueden distinguir tanto en el producto final del trabajo infantil como en la actitud de los niños respecto de sus experiencias.

Los tipos visuales comienzan con su medio ambiente, sintiéndose como si fueran espectadores, y que, para la realización de sus distintas experiencia, los órganos que intervienen predominantemente son los ojos.

Los hápticos están fundamentalmente centrados en sus sensaciones corporales y en las subjetivas en las que se sienten emocionalmente comprendidos.

En el libro the nature of creative activity el autor a demostrado la existencia de estos dos tipos distintos caracterizados por las dos diferentes reacciones ante el mundo de la experiencia. Se señala que la actividad imaginativa no depende en modo alguno de la capacidad perceptiva.
El mismo hecho de no prestar atención a las impresiones visuales puede convertirse en el núcleo de la capacidad creadora de los individuos del tipo háptico.
Un individuo de mentalidad visual se sentiría perturbado e inhibido si sólo se lo estimulase mediante impresiones hápticas, esto es, si se le pidiese que no utilizase la vista sino que se orientase nada más que por el tacto, las sensaciones musculares, las corporales y las kinestésicas. Esto suele ser claro para cualquiera, pero no ocurre lo mismo con el hecho de que el “ver” también puede ser factor de inhibición cuando se fuerza a aplicar las sensaciones visuales a un individuo que no las utiliza como base de sus creaciones.
Un individuo del perteneciente al tipo háptico extremo tiene vista normal, pero reacciona como si fuese ciego y dependiera sólo de su tacto y sus sensaciones kinestésicas. W. Grey Walter, en su estudio encefalográfico, distingue tres tipos de personas: el “visualizador”, con pocos o ningún ritmo alfa; el que “no visualiza”,con actividad alfa persistente; y el tipo mixto, con un ritmo alfa de respuesta. Su experimento le lleva a preguntarse: “¿Por qué los ritmos alfa son tan persistentes cuando aparecen en la infancia?”
La mayoría de las personas se hallan entre los dos tipos extremos, y las investigaciones realizadas muestran que pocos son los individuos que tienen igual predisposición háptica que visual.
Parecería, pues, que uno de cada cuatro individuos depende más de sus reacciones subjetivas, tales como el tacto y las sensaciones kinestésicas, que de su visión.
Cada tipo de individuo debe ser estimulado en el mismo sentido de sus experiencias y de su modo de pensar. Para poder hacerlo debemos familiarizarnos con la naturaleza de ambos tipos, pues en la crisis de la adolescencia ocurre que los individuos de una u otra tendencia se encuentran muy inseguros respecto de lo que piensan o hacen. Las estimulaciones que puedan inspirarlos contribuirán no sólo al desenvolvimiento de su capacidad creadora sino que les transmitirán confianza en sí mismo, tan necesaria para el desarrollo de una personalidad sana.

EL TIPO VISUAL

Los órganos que permiten recibir las impresiones visuales son los ojos. La capacidad de observar visualmente no depende en forma total de la condición física de los mismos. Tener la aptitud para observar, lograr una significación decisiva en este hecho.
El modo naturalista de expresión no es el único criterio que debe utilizarse, pues de hacerlo así podría inhibirse la capacidad creadora del sujeto.
El tipo visual, u observador, generalmente capta las cosas por sus apariencias. Se siente espectador. Presenta la característica de ver primero el todo, el conjunto, sin advertir los detalles, para luego analizar su impresión total descomponiéndola en impresiones parciales o detalladas, y, finalmente, para sintetizar las partes en un nuevo todo.
Generalmente comienza con un contorno de los objetos, al que enriquece luego con detalles a medida que el análisis visual le permite penetrar más profundamente en la naturaleza del objeto que representa.
Las personas con mente visualizadora tienen tendencia a transformar las experiencias táctiles y kinestésicas en visuales.

EL TIPO HÁPTICO

El intermediario principal del individuo perteneciente al tipo háptico es el yo- corpóreo: las sensaciones musculares, las experiencias kinestésicas, las impresiones táctiles y todas las experiencias que coloquen al yo en relación de valor con el mundo exterior.
El yo es proyectado en la obra como el verdadero actor de la misma, cuyas características formales son las resultantes de una síntesis de la captación corporal, emocional e intelectual de las formas y estados de las cosas. Los tamaños y el espacio están determinados por el valor emocional de las magnitudes y la importancia. De ahí que el tipo háptico sea, primordialmente, un tipo subjetivo.
Las personas hápticas solamente llegarán a una síntesis de sus impresiones parciales en los casos en que estén emocionalmente interesadas por el objeto en sí.
Como el tipo háptico utiliza el yo como el verdadero proyector de sus experiencias, resulta que sus representaciones pictóricas son altamente subjetivas; las proporciones que usan son de valor y no objetivas.


Los diferentes conceptos de creación
en ambos tipos


Las percepciones ópticas en sus formas más puras son nada más que un caso extremo de la percepción visual en general. Se usará la expresión “percepción visual” cuando las impresiones provenientes de los demás sentidos estén subordinadas a las que llegan de los ojos y cuando las impresiones visuales son el rasgo dominante de la percepción.
La representación artística de las impresiones visuales comienza siempre con la percepción óptica, e interesándose por la experiencia subjetiva del yo sólo en el grado en que cualquier actividad de creación es un acto mental individual.
A medida que disminuye la importancia del sentido de la vista, aumenta, al mismo tiempo, la de los sentidos que actúan como intermediarios entre las sensaciones y los conceptos.
Hemos de significar por “percepción háptica” la síntesis entre las percepciones táctiles de la realidad externa y las provenientes de las experiencias subjetivas, que parecen estar estrechamente vinculadas con la experiencia del yo.


La figura humana

Para los individuos del tipo visual la figura humana es parte del medio, y, como tal, está expuesta a los mismos fenómenos que éste.
Las medidas y las proporciones correctas son de primordial importancia para los del tipo visual.
Los efectos variables producidos por las luces y sombras en los diferentes movimientos, forman parte, de la imagen visual.
El tipo háptico, en cambio, utiliza las figuras humanas como medio para interpretar sus emociones y sentimientos. Como las diferentes partes de nuestro cuerpo tienen funciones e importancia distinta, las proporciones que se les da corresponden a la significación emocional que se les asigne.
Los hápticos tienen un intenso sentido de lo corporal, expresado en el deseo de que el propio cuerpo sea transferido a otro lugar.
La representación háptica de la figura humana, así como su significado, son muy subjetivas. Las experiencias visuales dejan paso a los impulsos provenientes de otras esferas, especialmente en el arte moderno, donde podemos ver como ejemplo a Pablo Picasso.


Espacio

El espacio no puede ser concebido en su totalidad. Su finitud es irracionaly sólo se hace accesible a nuestros sentidos cuando lo circunscribimos. Percibimos el espacio visual por intermedio de nuestros ojos y sus límites están dados por la capacidad visual de los mismos. Este espacio es el mayor de los que podemos percibir con nuestros sentidos. El espacio háptico, que nos proporcionan nuestros órganos del tacto y las sensaciones corporales, es el más restringido. Pero ambos, el visual y el háptico adquieren significación mágica cada vez que el yo se incluye el ellos mediante juicios de valor.
Cuanto más estrecho y más restringido es el espacio tridimensional o el psicológico en que se realizan nuestras experiencias, tanto mayor es la importancia que se asigna al yo. El espacio háptico es necesariamente restringido, y, por lo tanto, la importancia del yo en el mismo adquiere mayor relieve.
En el espacio háptico encontramos que predominan los juicios subjetivos de valor. En el espacio visual –que es el de las apariencias- la distancia está expresada por una disminución progresiva de los objetos alejados.
La perspectiva del espacio háptico es una perspectiva de valores.
Ninguna de las interpretaciones de estos espacios es verdadera si se las considera con sentido realista. Ambos están distorsionados por las interpretaciones individuales.
Las experiencias visuales muestran una aparente disminución del tamaño de los objetos en el espacio, pero este hecho se contradice totalmente con la realidad. Nuestra civilización se ha acostumbrado tanto a la interpretación fotográfica del espacio, que debemos cambiar completamente de concepto si nos trasladamos a las interpretaciones no convencionales del espacio háptico, aunque éstas, a su vez, hayan sido convencionales en las culturas históricas en las que la expresión dominaba en el terreno del arte plástico.


Ambos tipos de actividad creadora tienen carácter psicológico:
su significación para el desarrollo de la personalidad

El arte expresionista pinta un mundo de expresiones, sentimientos y procesos subjetivos; el mundo de las experiencias hápticas. Las sensaciones corporales, las experiencias kinestésicas y las sensaciones musculares son ejemplos de procesos subjetivos.
Así, los dos tipos de individuos son psicológicos, e, independientemente de cualquier factor de este tipo, existen por sí mismos, gracias a sus propias características.
Los productos finales se distinguen por sus atributos visuales, consistentes en la acentuación colocada sobre la apariencia externa.
Los individuos hápticos crean partiendo de adentro. Sus sensaciones internas están expresadas sin tener en cuenta ninguna característica externa real.
La actividad imaginativa, así como la habilidad para dar forma objetiva a las creaciones de la imaginación, no dependen en modo alguno de la capacidad para ver u observar las cosas.


Significación de una adecuada estimulación artística

Durante el período de la adolescencia, la educación artística deba constituirse en el medio natural de expresión de todos.

Si lográsemos eliminar la actitud que comúnmente se tiene respecto a lo que es “expresión artística”, al mismo tiempo que desarrollásemos la confianza de los adolescentes en sí mismos, aceptando que el arte es la expresión de uno mismo de acuerdo con las necesidades individuales, habremos triunfado en nuestro propósito fundamental de convertir el arte en el medio común utilizado por la humanidad para expresarse.